Este procedimiento quirúrgico consiste en cubrir una zona de piel dañada o ausente con una capa de piel sana, llamada «injerto de piel». A menudo lo hacemos para tratar quemaduras graves. Sin embargo, los injertos de piel también se utilizan para tratar infecciones, cáncer u otros problemas de salud que provocan la formación de heridas extensas.